
Para descansar
Sobre la estructura tradicional de una casona centenaria asturiana hemos diseñado el lugar ideal para tus vacaciones o para tus fines de semana, armonizando el encanto de la vida rural con la comodidad. La piedra, la madera y los materiales del entorno envuelven sus cinco habitaciones, ambientadas en diferentes estilos decorativos para brindar al visitante el máximo confort.
Hemos puesto todo nuestro ánimo y esmero en hacer que cada detalle ayude a hacerte sentir, disfrutar, recuperar el sosiego en un entorno natural y apacible.
En las cinco mesas del comedor se sirven los generosos desayunos que permiten al viajero tomar fuerzas para disfrutar de toda la jornada. Al final del día, el huésped puede recogerse en el salón con chimenea para recuperar fuerzas, compartir los pormenores de lo vivido durante el día o deleitarse con la lectura en un ambiente apacible.
Cuando la climatología lo permita, se puede también disfrutar de las zonas exteriores del hotel, sentado en la terraza contigua al comedor, a la sombra de los fresnos, escuchando el murmullo constante del agua de un arroyo cercano. El solarium del hotel ofrece la posibilidad de tumbarse al fresco disfrutando de las amplias vistas sobre el pueblo de Beleño, bajo las cumbres del cordal de Ponga.
El hotel dispone además de aparcamiento cubierto para los vehículos.